Todo empezó con aquel regalo de una máquina de coser. Puede que no estuvieras leyendo esto, si como otros tantos regalos, hubiera dejado aquello olvidado en cualquier estantería.

Pero la tentación fue inevitable. Y a la vez que enredaba aquellos hilos pensé que podría hacer mi propia ropa. El hecho de que lo que encontraba en la mayoría de las tiendas no me convenciera ayudó en todo aquello.

Primero fue una camiseta. Luego un vestido largo. Luego fueron las alabanzas de un amigo que otro. Un pequeño pedido, luego otro, desde los más cercanos a los mas lejanos. Y como aquellos hilos, las ideas no han parado de enredarse desde entonces. Hasta hoy.

Korapilo.